Laguna Encantada, Isla Grande
Un cuerpo de agua salobre donde el plancton se enciende al moverse. Vaya en kayak, en noche sin luna: la luz depende de la oscuridad.

Caribe
A una hora de lancha de las murallas de Cartagena, el archipiélago del Rosario cambia el registro por completo: ni carros ni asfalto, apenas una treintena de islas de coral, manglar y bosque seco dentro de un parque nacional marino. Se llega solo por mar, y esa frontera lo explica casi todo.
Por qué ir
Ningún otro lugar de Colombia pone un arrecife vivo a sesenta minutos de una ciudad amurallada del siglo XVI. Aquí se bucea en la mañana, se almuerza en una isla sin carreteras y se cena esa noche en el centro histórico. Añada la comunidad afrodescendiente de Orika, que hoy conduce buena parte del turismo de Isla Grande.
Qué ver
Un cuerpo de agua salobre donde el plancton se enciende al moverse. Vaya en kayak, en noche sin luna: la luz depende de la oscuridad.
Los dos puntos de buceo más consistentes del archipiélago: pared de coral, peces de arrecife y, con suerte, tortugas. Visibilidad excelente en temporada seca.
El caserío donde vive la comunidad afrodescendiente de la isla. Recorrerlo con un guía local es la única forma de entender quién habita el archipiélago y cómo.
Túneles de raíces que se recorren en kayak o paddle al amanecer, con el agua quieta. Varios hoteles de la zona trabajan en su restauración.
Centro marino en la isla de San Martín de Pajarales, con especies del Caribe colombiano y programas de repoblamiento de coral y tortugas.
Muchas islas son privadas y no admiten desembarco; el archipiélago se lee mejor desde el agua, fondeando para nadar sobre el arrecife.
Dónde dormir
Una selección de casas con carácter. Trabajamos también con otras: dígannos qué busca y le proponemos la que encaje.
Bungalows frente al mar en Isla Grande
Ocupa la casa y el taller que el pintor francés Pierre Daguet levantó aquí en 1955; bungalows bajos y cocina caribeña.
Isla privada boutique dentro del archipiélago
Pocas suites en una isla propia, con opción de reservarla entera; snorkel, plancton bioluminiscente y restauración de manglar.
Bungalows en la ensenada de Las Mantas, Isla Grande
Casa de playa sin pretensiones, con lancha propia desde Cartagena y una cocina caribeña de fuego lento hecha por isleños.
Lujo en Barú, dentro del mismo parque nacional (no en el archipiélago del Rosario)
La opción más refinada del área: bungalows de madera entre manglar y playa, algunos con piscina privada propia.
Dónde comer
Las cocinas que vale la pena reservar. Nos ocupamos de la reserva y del traslado.
Caribe local
Abre de siete de la mañana a nueve de la noche y recibe también a visitantes de día.
Caribe de cocción lenta
Recetas caseras preparadas por cocineros de la isla, con producto fresco; también atiende pasadías desde Cartagena.
De la casa, con acento franco-colombiano
Mesa pequeña dentro del hotel, pensada para huéspedes; conviene confirmar disponibilidad si usted no se aloja allí.
Club de playa, cocina de mar
El club más animado de Isla Grande, con almuerzo, coctelería y música; conviene ir temprano y no buscar silencio.
¿Le interesa este destino? Lo integramos en un recorrido a su medida.
Solicitar propuestaLa información de hotelería y restaurantes es de referencia y se confirma en el momento de la reserva. Las recomendaciones no implican vinculación comercial con los establecimientos mencionados.
Empecemos
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